Aquí mi primer post. Un tema sencillo, nada técnico. Mi primer “básico”.

El Trading Automático, también conocido como Trading Algorítmico, o Trading de Sistemas o Sistemático, es una forma de operar los mercados financieros que se caracteriza por el uso de algoritmos y procedimientos que automatizan, en diferentes grados, la operativa de un trader. Dicho de otro modo, el Trading Automático es aquel en el que se hace uso de programas informáticos (llamados a menudo robots) capaces de analizar el mercado, tomar decisiones, ejecutar operaciones de compra y venta, así como gestionar la posición de las operaciones abiertas, sin necesidad de la presencia o la intervención directa de un trader “humano”.

Esto último, junto con el adjetivo “automático”, suele confundir, no solo a aspirantes a trader, sino también a personas que llevan ya un tiempo corriendo de un lado para otro por estas carreteras del trading, pero que no han logrado consolidar ningún puerto rentable. Al escuchar hablar de Trading Automático les es fácil imaginar como sus rutinas operativas -suponiendo que las tengan- cambiarán radicalmente cuando encuentren el robot que les salve de estar delante del gráfico permanentemente, el robot que les evite gestionar la emoción que trae consigo cada operación, el robot que les genere beneficios constantes sin apenas hacer nada, en definitiva, el “robot grial” -un robot para gobernarlos a todos, que diría Tolkien-. Es por eso que no soy muy fan (me descompongo cuando leo “soy muy fans”) de utilizar el adjetivo “automático” -aunque realmente es el correcto- cuando me hallo frente a personas que se acercan a este mundillo por primera vez. Por eso y porque, aunque estos bichillos realmente consiguen automatizar la operativa, esconden tras de sí una enorme cantidad de trabajo “manual” e intelectual, que puede ir menguando, eso sí, pero con el tiempo y el trabajo disciplinado.

Robots de Trading

Es común referirse a estos programitas como robots de trading o simplemente bots (distorsión lingüística de la palabra robot). Muchos hablan de Expert Advisors (EAs), pero en realidad se trata de un término reservado solo a los robots construidos para la plataforma MetaTrader y popularizado por MetaQuotes, la empresa que gestiona dicha plataforma. La razón por la que se les conoce como “robots” es porque son programas que sustituyen o “imitan” a un trader humano en mayor o menor grado del proceso operativo.

Podemos decir entonces que un robot de trading es un algoritmo codificado (osea, “traducido” a un “lenguaje” que entienda un ordenador) cuyo propósito es automatizar ciertas tareas de nuestra operativa como ya he comentado arriba.

Pero, ¿qué es un Algoritmo?

Vayamos al diccionario de la RAE en busca de respuestas:

Algoritmo – Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema.

Está bastante claro. Pero si eres trader manual (discrecional), de los buenos, de los que tienen una estrategia bien definida y un plan de trading como es debido, es posible que en este momento estés pensando que, aunque tú no utilizas robots de trading, sí que trabajas con un conjunto ordenado y finito de pasos, más o menos detallados, con los que operas cada día, con el propósito de solucionar un problema (que básicamente es hacer de tu operativa una actividad rentable). Pues mira, va a ser que los algoritmos no son solo cosa de máquinas. Es más, nuestro día a día está repleto de rutinas que nos evitan tener que estar tomando decisiones continuamente y nos ayudan a automatizar tareas economizando nuestra energía. Podemos por tanto “activar” el algoritmo “me voy a lavar los dientes” antes de meterme en la cama, mientras utilizamos nuestros recursos mentales para analizar en profundidad el capítulo que acabamos de ver de Game of Thrones, dejando que las tareas de higiene bucal se vayan realizando como en segundo plano, de manera casi automática. Los algoritmos viven contigo, te acompañan, y son, lo quieras o no, tus amigos. Sería muy difícil, y muy ineficiente, vivir sin ellos.

Entonces, ¿Algorítmico o Automático?

Aunque la RAE nos propone su definición, en ámbitos científicos no existe un consenso claro en cuanto a la definición formal de “algoritmo”. Desde un punto de vista computacional, podríamos hablar de un número finito de pasos que convierten los datos de un problema (datos de entrada: la serie temporal de precios de un activo por ejemplo) en una solución (datos de salida: como podría ser la decisión de no entrar en un activo por su alta volatilidad en un momento dado). Hablaremos en detalle sobre este asunto en otro post.

Eso sí, se hace necesario, en entornos científicos (matemáticas, lógica, ciencias computacionales…), añadir una coletilla a cualquiera de las definiciones ya vistas. Algo así como “instrucciones que no generen dudas a quien deba realizarlas“. Y cuando se trata de explicar algo a un Robot hay que ser muy muy claro y no dejar cabos sueltos.

El caso es que, dependiendo de la calidad descriptiva del algoritmo, podemos encontrarnos con algoritmos mejor y peor definidos. Y justamente este detalle es el que hace que un algoritmo pueda automatizarse (o hacerse adulto). Veamos:

Son algoritmos del tipo “voy a sacar al perro”, que nos resuelve la urgencia intestinal del chucho sí -si conseguimos completar la misión satisfactoriamente-, pero que es una tarea que se antoja complicadilla de programar si no definimos pormenorizadamente los parámetros que intervienen en el proceso (desde el ajuste de la correa, coger las llaves, qué botón apretar en el ascensor, etc…).

Si lo queremos llevar al trading, un algoritmo pobre sería algo tal que así: “abrir una operación en el EURUSD con un TakeProfit de 20 pips”. Este algoritmo deja sin definir algunos detalles importantes, como pueden ser el StopLoss o el momento exacto de entrada, y deja a interpretación otros detalles totalmente necesarios, como lo son el lotaje o el tipo de orden.

Tienen la cualidad de ser programables o codificables (osea, que podemos podemos escribir un programita gracias al detalle de sus instrucciones). Pueden convertirse en un “robot” porque sus reglas son claras, inequívocas, ordenadas, y no dejan lugar a dudas de lo que hay que hacer.

Un ejemplo de este tipo de algoritmo es el famoso Algorítmo de Euclides (del que ya ni te acuerdas) para calcular el Máximo Común Divisor. O si lo queremos llevar al trading, y arreglando el desastre previo, “abrir una operación de compra, a mercado, de 0,10 lotes, en el EURUSD, a las 14:05 horas de cada Martes con un StopLoss de 10 pips y un TakeProfit de 20”.

¿Entonces, un trader discrecional (manual) con un algoritmo escrito en un cuaderno, bien definido, es también un Trader Algorítmico? Algunos me apedrearán al decir esto, pero en base a la definición de la RAE parece que sí, que un trader metódico, que no haga uso de robots, podría traer un algoritmo bajo el brazo, pero… ¿será ese algoritmo lo suficientemente claro como para ser programado?

¿Entonces, sería más correcto hablar de Trader Automático para hacer referencia a una persona que hace uso de robots en su quehacer diario? Pues parece que sí, ya que todo robot es necesariamente un algoritmo en sí mismo. Lo contrario, sin embargo, no siempre es cierto. Eso sí, no olvides que, según las definiciones más cercanas a la ciencia -y la algoritmia lo es-, los algoritmos empleados por Traders Automáticos deben ser de esos cuyas “instrucciones no generen dudas a quien deba realizarlas (el robot)”.

Algoritmo Es Martes

Así que, me toca reconocer que si tengo que utilizar un único adjetivo, por economía lingüística, y por lo explicado arriba, prefiero el término “algorítmico”. Parece como que infunde más respeto. Quizá porque tendemos a relacionarlo rápidamente a las matemáticas y parece algo muy “serio”. Pero no se trata de asustar a nadie, profano en el tema, con la palabra en cuestión. Ni se trata de hacerse respetar. Pero creo que “algorítmico” -así, sin dar explicaciones- hace menos daño mental que “automático” en un sector en el que abundan los mensajes publicitarios engañosos que buscan a personas que quieren aprender a automatizar su trading, pero que, en base a lo que les enseñan -gratuitamente, of course-, terminan automatizando las quiebras de sus cuentas.

Por tanto, y para concluir, para referirnos a este tipo de trading, en el que intervienen programitas que automatizan la operativa, lo correcto, quizá solo desde un enfoque lingüístico, es hablar de Trading Automático. Pero también es bueno saber que, por “convenio”, si hablamos de Trading Algorítmico, nos vamos a estar refiriendo a lo mismo. También es bueno saber que, como es algo que ya he explicado, en este blog utilizaré indistintamente uno u otro adjetivo para referirme a la misma cosa según me venga en gana. Bueno, por eso y por aquello de favorecer el posicionamiento en Internet de este blog con ambos términos, que todo hay que decirlo.

Así que, tengas o no experiencia operando en los mercados, sepas o no programar… Si eres de los que se están pensando meter en estos berenjenales, ¡agárrate que vienen curvas!

Este asunto no acaba aquí. Tenemos tú y yo que seguir hablando de muchas otras cuestiones interesantes, así que te dejo un avance de lo que se viene:

  • Trading Automático: Confundir la velocidad con el tocino (high-frequency trading, trading social, trading cuantitativo…
  • Trading Automático vs. Trading Manual ¿Qué es mejor? (esta es bien sencilla y rápida de contestar: lo que te haga sentir más cómodo, punto)
  • No sé programar. Cómo automatizar mi estrategia sin morir en el intento (lo encargo y lo pago, aprendo a programar o me asocio con alguien)
  • Robots de Trading: ventajas y desventajas (bueno, no sé si hablaré de esto, que es un tema ya muy sobado)
  • ¿Es el Trader Algorítmico en realidad un Científico de Datos Financieros? (aquí más de uno se me tira a la yugular)
  • Y mucho más…

Tranquilo, que entre uno y otro post, de estos que son los “básicos”, iré creando contenido más técnico y/o práctico.

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Este post se disfruta más acompañado de esta canción…